Utilizar un queso Brie de buena calidad, suave y no demasiado maduro.
Cortar el queso Brie horizontalmente en dos partes. Para facilitar esta tarea, es preferible hacerlo cuando esté bien durito, para lo que conviene haberlo tenido en el frigorífico a baja temperatura.
Rellenar el queso brie con láminas de trufa negra cortadas con la mandolina para trufa y dejar reposar durante unos días (uno o dos pueden ser suficientes), envuelto en papel film para retener los aromas.
Para servir, cortar en triángulos irregulares y depositar sobre lámina de pan. Servir ligermante atemperado.
